Test de inteligencia de Binet-Simon
Con este primer test de inteligencia se trataba de determinar la inteligencia de los individuos que presentaban déficit intelectual para ver su posibilidades educativas, y ello en comparación con el resto de la población.
Binet y Simon idearon atribuir a cada sujeto una edad mental, al margen de su edad cronológica. La edad mental no hacia referencia a los años que tenía la persona, sino a lo que el individuo examinado era capaz de hacer en relación con lo que lograban en una prueba concreta el resto de la población media de una determinada edad cronológica.
Por lo tanto, en este test de inteligencia cuando una persona era capaz de realizar con éxito todas las pruebas correspondientes a una edad dada, ésta se consideraba como su “edad mental base”. Si continuaba superando las siguientes, se le debía ir añadiendo una fracción de año. Cuando fracasaba en todas las pruebas de una determinada edad el test se detenía.
Algunas de las pruebas eran como sigue:
- A los tres años las preguntas para determinar la edad mental base eran decir el apellido, repetir dos cifras, describir un grabado y repetir una frase corta. Y como complementaría debía señalar la nariz, el ojo y la boca.
- A los cuatro años tenía que repetir tres cifras, y como preguntas complementarías decir su sexo, nombrar llave, cuchillo y moneda, y comparar dos líneas.
- A los cinco años se les decía una frase larga que debían repetir y contar cuatro monedas sencillas. Las complementarías consistían en comparar dos pesos, copiar un cuadro y realizar un rompecabezas.
El test continuaba con preguntas hasta la edad mental de 15 años.
Las preguntas complementarias permitían añadir un cierto número de meses a la edad base, y así la edad mental del sujeto era más precisa.
Posteriormente, en 1916 el profesor Terman de la Universidad de Stanford (Estados Unidos de América), y en 1937 y 1960 él mismo junto al también psicólogo americano Merril llevaron a cabo unas revisiones del test de Binet-Simon. Introdujeron subtests en cada año de edad, y lo ampliaron para ser utilizado en niños por debajo de los 3 años y por encima de los quince años, lo que permitió que, el conocido como Test de Terman-Merril, pudiera utilizarse en adultos.
Raúl Castillo
Editor Senior y Autor en PSI
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